Sirena varada

En la orilla, escuchando su ir y venir, se armó de coraje y le preguntó, ¿qué te hace tan especial?, ¿porqué la gente se para frente a ti?, ¿es que tienes tú algún tipo de respuesta que todos anhelan?
El mar le preguntó, ¿qué respuesta andas buscando tú?, ¿qué te mantiene varada en esta orilla?. La sirena se deshizo en lágrimas, esta estructura de escamas no me permite moverme en tierra firme, veo a las muchachas caminar con sus esbeltas piernas, es todo tan fácil para ellas, yo me muevo con dificultad.
¿Cuál es tu naturaleza sirena? Le preguntó el mar sin comprender la situación. Soy una sirena como bien dices. ¿Qué sabes hacer?. Recorro mares lejanos, visito islas de difícil acceso, mi canto da paz a los marineros que se sienten acompañados en las largas noches, cuando les muestras tu ímpetu y tu poder. ¿Dónde te sientes cómoda?. En el agua, allí mis habilidades se multiplican, no recuerdo cuando aprendí a nadar y surcar tus olas, a veces me parece que nací con esa habilidad.
¿Cuánto tiempo llevas aquí?,insistió el mar. No recuerdo bien, dijo la sirena. Tengo breves recuerdos de mi infancia, estos me traen imágenes de felicidad, surcando mares, jugando, dejándome llevar por tu furia, y disfrutando de tu calma, en otros momentos. ¿Qué pasó?, preguntó de nuevo el mar, cada vez más emocionado por la historia de la sirena.
¿Qué pasó?, repitió la sirena en voz alta. Mis aletas se oxidaron de no usarlas, mis escamas se endurecieron y paré para descansar. Al ver a las muchachas caminar, saltar, pasear felices, me olvidé de hidratar mis aletas, de acariciar mis escamas y me centré en mi deseo de caminar.
¿Cómo te sientes?. Pequeña, imperfecta, cansada y sola. Veo a la gente acercarse a ti y en sus ojos, al mirarte, puedo sentir satisfacción, tranquilidad, paz,… Pero por más que lo intento, después de muchos años varada en esta orilla no soy capaz de hacer míos esos sentimientos.
El mar con compasión le dijo:
Yo soy el mar, me muestro desnudo a quien se acerca, tengo mi ritmo, voy y vengo por lo que siempre estoy disponible para mi mismo. A veces embravecido, otras veces en calma. Me lo permito, me acepto y respeto estos momentos de expresión de sentimientos, porque son mis sentimientos y todos tienen su para qué. Es esta transparencia, esta naturalidad la que genera ese clima que facilita, a quien a mi se acerca, la tarea de encontrarse consigo mismo en calma, en paz.
No entiendo lo que me dices, interrumpió la sirena.
Yo no doy nada, yo me doy siendo. Descubrí mi naturaleza y la acepté como parte de mi, intentando desarrollarla en toda su majestuosidad, no pretendo ser arena, soy mar, soy el MAR.
La sirena quedó pensativa y continuó lamentándose por no tener piernas. Seguía en la orilla mirando al mar, escuchando su ir y venir,observando su calma y su ímpetu, siendo. Se repetía una y otra vez las preguntas del mar, ¿cuál es tu naturaleza?, ¿dónde te sientes cómoda?, ¿qué sabes hacer?,…, y otras tantas que iban surgiendo. Estas reflexiones la mantenían alejada de la imagen de las muchachas saltando y bailando.
Tras varios años , un día, la sirena entendió, descubrió su esencia, lubricó sus escamas, ejercitó sus aletas y salió a nadar, gritando. !Soy la SIRENA!.

 

Victoria Eugenia García Martínez

Psicóloga y Coach

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