La vecina de Julieta

Hoy hablamos de muchas cosas aunque no profundizamos en ninguna de ellas. Esta es una de las estrategias de Julieta cuando pretende no tocar un tema pendiente.

Llegando al final de la sesión me dijo que le gustaría compartir conmigo la historia de una vecina a la que ella pensaba que le podrían venir bien algunas sesiones.

Me pareció que si la historia de esa vecina le había resultado interesante, quizás en su discurso, aparecieran proyecciones con las que trabajaríamos en la siguiente sesión. Así, que le di permiso para hablar de ella.

Yo la describiría como una persona triste, de esas que piensan que nadie las quiere. ¡Qué triste pensar eso, verdad! exclamó. Siempre está sola, no parece que tenga una red de amigas o familiares que le visiten a menudo. ¡Qué triste pasar desapercibida por esta vida!

¡Qué triste no tener un beso, un abrazo, una palabra de amor! ¡Qué triste ver que envejeces sola! Sin embargo, a veces, pienso que ella es feliz así, que solo sabe vivir así, en serio. Que la vida se quedó sin alegrías para ella.

¿Qué será lo que de verdad le hará libre y feliz? preguntó retóricamente. ¿Qué carga llevará su corazón, qué recuerdo doloroso que no le permite comunicarse con naturalidad? ¿Quién le diría que no debía sonreír?

¿Por qué te preocupa tanto esta vecina, Julieta? Verás, me respondió, a veces, siento el deseo de acercarme a ella, y darle un abrazo. Son los días que dedica a lavar su armadura y deja ver un trocito de su corazón, y en sus buenos días, se observa una luz diferente.

Pero, … ¿y el resto de los días?, siguió reflexionando, ¿qué puede temer? ¿Por qué ese horror a compartir su sufrimiento? ¿Quién lastimó su corazón de ese modo fatal, que tan solo quiere guardarlo? Pareciera que vive para ocultar su corazón.

A veces, me gustaría tener fuerzas para pararme y hablar con ella…pero en cuanto inicio un acercamiento, ella se aleja. Y hay días que me parece que lo voy a conseguir, y de repente me muestra un precipicio.

¿Qué sentimiento tendrá en su interior? Lo imagino como una sensación de gran vacío. Otras veces, se me ocurre que quizás cree que yo la odio, pero en el fondo la quiero, sólo que no la entiendo, y veo día tras día como rechaza cualquier acercamiento de otros vecinos, y me da rabia.

¿Qué le dirías, Julieta, si tuvieses la oportunidad de acercarte realmente a ella?

Pues…..

“Solo espero, que algún día termines de pagar el alto precio de la condena que posiblemente, tú misma te pusiste por lo que hicieras en aquel momento. Todos te han perdonado, sólo quedas tú”

Publicado por Victoria Eugenia

Victoria Eugenia García Martínez. Psicóloga Sanitaria colegiada AN-04323, Logopeda colegiada 29/1203, Coach Personal CAC de ASESCO 11037 y Formadora.

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