La adolescencia, luces y sombras

Impulsividad, irritabilidad, cambios de humor, rebeldía… y así podríamos continuar con una lista inagotable de adjetivos que ya Sócrates y Platón o Hesíodo definieron en su día cuando hablaban de juventud.

“Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros. Los jóvenes de hoy en día son tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida y les faltan el respeto a sus padres”. Sócrates.

“¿Qué les pasa a nuestros jóvenes? No respetan a sus mayores, desobedecen a sus padres. Ignoran las leyes. Hacen disturbios en las calles inflamados de pensamientos salvajes. Su moralidad decae. ¿Qué será de ellos? Platón.

“No veo esperanza para el futuro de nuestra gente si dependen de la frívola juventud de hoy en día, pues ciertamente, todos los jóvenes son salvajes más allá de las palabras… Cuando yo era joven, nos enseñaban a ser discretos y respetar a los mayores, pero los jóvenes actuales, son excesivamente ofensivos e impacientes a las restricciones” Hesíodo.

Pareciera que después de los años, nuestra visión con respecto a esta etapa de la vida, por la que pasa todo ser humano, no ha cambiado demasiado, a pesar de haberse demostrado su importancia en el desarrollo de las personas.

Es ésta una etapa poco cuidada, de la que está socialmente permitido opinar, burlarse y demonizar. No hacemos esto con otras etapas, la infancia es considerada, cada vez más, una etapa fundamental en la que hay que estar muy atentos porque todo lo que ocurra aquí puede condicionar nuestra vida. La adultez es considerada la etapa de maduración de las personas, y la vejez una etapa de sabiduría. Pero la adolescencia… “son unos años y luego se pasa y todo vuelve a la normalidad”.

No recordamos ya, que es justo este periodo el que nos permite el desarrollo de nosotros mismos, de nuestra identidad, de nuestro sentido del YO social, cómo otras personas me ven.

Es en esta época, según comenta el Dr. Mombiela Sanz (Miembro fundador del INSTITUTO MÉDICO DEL DESARROLLO INFANTIL), en la que aparece el concepto del NOSOTROS del ELLOS. En la que el grupo cobra importancia. Se trata de una época fascinante y muy importante. Todas las personas pasamos por esta etapa para convertirnos en adultos independientes.

De hecho, creo que las sociedades necesitan de una juventud difícil, que haga tomar conciencia a sus adultos y ayude a generar los cambios necesarios.

A nivel cerebral, en la adolescencia, según refiere Sarah-Jayne Blakemore (profesora de neurociencia cognitiva en el Instituto de Neurociencia Cognitiva, University College London), en sus estudios, aparece una disminución de la masa gris, aumenta la masa blanca y se da una poda neuronal. Pero no se trata de una neurodegeneración, son cambios a nivel celular.

  • Mielinización: los axones, a través de los que viajan los impulsos eléctricos, conforman una capa de mielina (sustancia blanca y grasa), esto acelera la transmisión de las señales.
  • Disminución de la materia gris, producto del aumento de la sustancia blanca, dado que el cerebro a penas cambia su tamaño.
  • Poda sináptica: desaparecen conexiones que ya no se utilizan.

Todo esto lleva a un proceso de neuroplastidad tan alto, que el cerebro del adolescente se puede adaptar con facilidad al entorno y cambiar aumentando o disminuyendo el número de sinapsis (conexiones entre una neurona y otra).

Se da importancia a las amistades, al grupo, hay una gran influencia de los compañeros, es la etapa en la que tomamos conciencia de que la familia es algo temporal y que pronto deberemos salir e independizarnos. Buscamos en los amigos el sustituto de la familia, los referentes, quién soy y a qué grupo pertenezco. Aparece un fuerte impulso por explorar el mundo, cuestionar creencias, valores e introyecciones y generar las nuestras propias.

Es importante saber que el cerebro de un adolescente no se ha bloqueado durante la adolescencia, no está funcionando mal, sino que está cambiando para transformarse en un cerebro adulto, por lo que nos corresponde, entenderlo, nutrirlo y apoyarlo siendo buenos referentes.

Durante estos cambios el adolescente, se siente como en una nueva ciudad, sin un mapa que le guíe y va probando por ensayo-error, conociéndola (conociéndose) poco a poco. Y les decimos, “no te preocupes, cuando madures lo entenderás y me darás la razón, ahora no sabes lo que quieres”.

¡Cuidado con crear cerebros adultos en serie!, cuando estamos en una nueva ciudad, además de experimentar desconocimiento, se abren multitud de nuevas oportunidades y alternativas. Que no nos dé miedo el desarrollo de los cerebros de nuestros adolescentes, sus nuevas ideas, su rebeldía…

Es esta etapa la que les ayudará a crear su propio Yo, no tu Yo, ese que programaste cuando lo concebiste. De adultos, a veces, nos olvidamos de rebelarnos, de utilizar caminos alternativos, de cambiar sin miedos, porque nos colocamos en nuestra zona de confort. Pero recuerda que una vez tuviste sueños, cuestionaste las normas y la autoridad y probaste caminos diferentes. Y a través de este proceso te convertiste en lo que eres hoy.

No bloquees el proceso de los más jóvenes, acompáñalos, ilumínales el camino y déjalos convertirse en su propio Yo, sin miedo a que no cumplan tus expectativas.

Victoria Eugenia García Martínez

Psicóloga y Coach

Publicado por Victoria Eugenia

Victoria Eugenia García Martínez. Psicóloga Sanitaria colegiada AN-04323, Logopeda colegiada 29/1203, Coach Personal CAC de ASESCO 11037 y Formadora.

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