ALMA

Llegó a la consulta algo cabizbaja, me contó cosas sobre su infancia, su juventud y su adultez. Se encontraba en ese momento en que no eres joven pero tampoco anciano, ese momento en que te acercas a la mitad de tu vida y te preguntas si vas por buen camino y si aún estás a tiempo de empezar de nuevo tomando un sendero diferente.

Su espíritu relucía inquieto, ilusionado, inspirador, pero parecía atrapado en un cuerpo con muchas heridas y remiendos que lo encorsetaban. Le pregunté en qué podía yo ayudarla y me dijo así:

“Durante años, busqué satisfacer una necesidad impetuosa de reconocimiento, creía que necesitaba el cariño y el afecto de todos los que estuvieran a mi alrededor porque de otro modo estaría perdida. Esto me hizo actuar de acuerdo con lo que se esperaba de mí. Perdí muchas oportunidades por no romper con el papel que yo misma me había asignado, un papel rígido y aburrido pero correcto y aceptado.

Cuando, en ocasiones, recibía ese reconocimiento tan ansiado, hacía parecer que no lo necesitaba para no sentirme vulnerable y seguir pareciendo esa persona tranquila, controlada y segura.

Ese papel, que representé durante demasiado tiempo, me ha llevado a un lugar en el que no pretendía estar. Esas ansias de resaltar, me hicieron tomar decisiones, a veces, tarde, y otras veces, apresuradamente. Y, ahora que me doy cuenta de que nunca me hizo falta esforzarme en resaltar, que tenía suficientes cualidades al natural, que no hubiera hecho falta crear un papel, ahora me doy cuenta de que no alcancé aún lo que mi niña interior se propuso, que aún no conseguí su sueño y por eso continúa triste.

Hoy me doy cuenta que tengo que empezar de nuevo con las marcas del tiempo en mi vida y en mi alma.

¡Qué sencillo hubiera sido entender todo esto desde el principio! Entenderlo ahora me hace sufrir, pero también hace que sea capaz de reírme de mí misma, de mis errores, de mis pensamientos y relativizar ciertas creencias.

El reto ahora es empezar aquí, en este punto, romper con ese papel, desmontar ese personaje sin miedo al qué dirán, sin miedo al qué diré. ¡Qué fácil sería empezar de cero en otro lugar, con otro público!, pero no sería un reto.

Y… no sé cómo empezar… Eso es en lo que necesito que me ayudes”.

Victoria Eugenia García Martínez

Psicóloga y Coach

Publicado por Victoria Eugenia

Victoria Eugenia García Martínez. Psicóloga Sanitaria colegiada AN-04323, Logopeda colegiada 29/1203, Coach Personal CAC de ASESCO 11037 y Formadora.

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