TÚ, AMIGO TRISTE

                En ocasiones, las personas realizamos conductas que van en contra de nuestros valores, de nuestras creencias. Y, en ocasiones, necesitamos toda una vida para perdonarnos. No somos capaces de entender las circunstancias que nos llevaron a realizar dicha acción y entramos en una espiral que nos aleja cada vez más de nuestros seres queridos.

                Escribo hoy una carta para ti, tú que piensas que no hay vuelta atrás, tú que piensas que la vida no da oportunidades y que el odio puede pasar por encima del amor.

                “¡Qué triste debe ser pensar que nadie te quiere!

                ¡Qué triste pasar desapercibido!

                ¡Qué triste no tener un beso, un abrazo, una palabra de amor!

                ¡Qué triste ver que envejeces sólo!

              Sin embargo, a veces, pareciera que eres feliz así, que solo sabes vivir así, serio, que la vida se quedó sin alegrías para ti.

                ¿Qué es lo que de verdad te hace libre y feliz?

               ¿Qué es lo que llevas dentro, qué recuerdo tan doloroso no te deja expresarte?

                ¿Quién te dijo que no podías sonreír?

                Hay personas que desean acercarse a ti, abrazarte en esos días que dejas ver un trozo de tu corazón… ¿Qué temes? ¿Por qué sientes tanto horror de mostrarlo? ¿Quién te lo lastimó tanto, que sólo quieres guardarlo, que vives para ocultarlo?

                Con esa actitud alejas a la gente que quiere hablar contigo ¿Qué sentimiento llevarás dentro? ¡Qué sensación de vacío a tu lado!

                Piensas que el mundo te odia, por aquello que hiciste, pero no es odio, es falta de entendimiento. Hay mucha gente que te ama y tú rechazas todo tipo de ayuda, eso da rabia.

                Espero que algún día termines de pagar el alto precio de la condena que tú mismo te pusiste por lo que hiciste aquella vez. Todos te han perdonado, sólo quedas tú AMIGO TRISTE”.

                Si te sientes así, y quieres cambiar esa situación:

                Piensa en tu pasado y comprende la situación en la que te encontrabas, mírala desde un punto de vista diferente, analiza las opciones que tenías, las herramientas de las que disponías y las decisiones que tomaste. Acepta que fue lo mejor que pudiste hacer dadas las circunstancias y el momento en el que te encontrabas y perdónate, igual que perdonas a tus amigos, a tus hijos, a tu pareja. El perdón libera el alma y disipa el temor.

                Y después, piensa en el futuro, comprométete contigo mismo. Cuando somos capaces de comprometernos con nosotros mismos, nos respetamos. No faltes a tu palabra, proponte un objetivo y llévalo a cabo. Toma una actitud asertiva, empieza a respetarte igual que respetas a los demás, marca tus límites y no pises los de las personas que tienes cerca. Siéntete merecedor de todo lo bueno que tiene este mundo y disfrútalo junto a tus seres queridos. Y, por último, lleva la proactividad a todos los ámbitos de tu vida, no te hagas víctima de las situaciones y actúa con responsabilidad, sin esperar que otros vengan a solucionar las dificultades, todos podemos hacer algo para cambiar una situación que nos incomoda.

No lo olvides, y sé feliz.

Victoria Eugenia García Martínez

Psicóloga y Coach

Publicado por Victoria Eugenia

Victoria Eugenia García Martínez. Psicóloga Sanitaria colegiada AN-04323, Logopeda colegiada 29/1203, Coach Personal CAC de ASESCO 11037 y Formadora.

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