La vecina de Julieta

Hoy hablamos de muchas cosas aunque no profundizamos en ninguna de ellas. Esta es una de las estrategias de Julieta cuando pretende no tocar un tema pendiente.

Llegando al final de la sesión me dijo que le gustaría compartir conmigo la historia de una vecina a la que ella pensaba que le podrían venir bien algunas sesiones.

Me pareció que si la historia de esa vecina le había resultado interesante, quizás en su discurso, aparecieran proyecciones con las que trabajaríamos en la siguiente sesión. Así, que le di permiso para hablar de ella.

Yo la describiría como una persona triste, de esas que piensan que nadie las quiere. ¡Qué triste pensar eso, verdad! exclamó. Siempre está sola, no parece que tenga una red de amigas o familiares que le visiten a menudo. ¡Qué triste pasar desapercibida por esta vida!

¡Qué triste no tener un beso, un abrazo, una palabra de amor! ¡Qué triste ver que envejeces sola! Sin embargo, a veces, pienso que ella es feliz así, que solo sabe vivir así, en serio. Que la vida se quedó sin alegrías para ella.

¿Qué será lo que de verdad le hará libre y feliz? preguntó retóricamente. ¿Qué carga llevará su corazón, qué recuerdo doloroso que no le permite comunicarse con naturalidad? ¿Quién le diría que no debía sonreír?

¿Por qué te preocupa tanto esta vecina, Julieta? Verás, me respondió, a veces, siento el deseo de acercarme a ella, y darle un abrazo. Son los días que dedica a lavar su armadura y deja ver un trocito de su corazón, y en sus buenos días, se observa una luz diferente.

Pero, … ¿y el resto de los días?, siguió reflexionando, ¿qué puede temer? ¿Por qué ese horror a compartir su sufrimiento? ¿Quién lastimó su corazón de ese modo fatal, que tan solo quiere guardarlo? Pareciera que vive para ocultar su corazón.

A veces, me gustaría tener fuerzas para pararme y hablar con ella…pero en cuanto inicio un acercamiento, ella se aleja. Y hay días que me parece que lo voy a conseguir, y de repente me muestra un precipicio.

¿Qué sentimiento tendrá en su interior? Lo imagino como una sensación de gran vacío. Otras veces, se me ocurre que quizás cree que yo la odio, pero en el fondo la quiero, sólo que no la entiendo, y veo día tras día como rechaza cualquier acercamiento de otros vecinos, y me da rabia.

¿Qué le dirías, Julieta, si tuvieses la oportunidad de acercarte realmente a ella?

Pues…..

“Solo espero, que algún día termines de pagar el alto precio de la condena que posiblemente, tú misma te pusiste por lo que hicieras en aquel momento. Todos te han perdonado, sólo quedas tú”

JULIETA HABLA, YO ESCUCHO

¡He llegado tarde! me dijo hoy, y yo me apresuré a mirar mi reloj, a veces, las sesiones se me alargan, pero con ella me cuido de no retrasarme, sé que le gusta ser puntual, lo vive como un gesto de respeto y no lleva bien que la hagan esperar … aunque nunca me lo ha dicho.

Miré mi reloj, y volví a mirarlo, por si me había equivocado. Pero no, eran las 17.00 en punto. No entendí su comentario, pero hoy estaba como en otra dimensión. Y desde allí, me hablaba sin prestar demasiada atención a mis gestos o interrogantes.

He llegado tarde, volvió a repetir, aumentando mi confusión. Nunca creí que me ocurriría, lo había visto en tantas personas y me había prometido tantas veces, que no permitiría que me ocurriera, que mi sentimiento es más intenso si cabe.

Me había prometido tomar las medidas necesarias para darme cuenta, calcular bien los tiempos de dedicación a las diferentes áreas de mi vida y estar alerta ante los signos y las señales evidentes de que podía pasar. Y, sin embargo, no lo he visto venir, o sí lo he visto, pero no he hecho nada al respecto. Asumo, totalmente, mi parte de responsabilidad. Cuando tienes una cita con la vida, debes prever los posible imprevistos, subidas y bajadas que pueden hacer aparecer las náuseas, en representación de la rutina y la costumbre.

Este ahogo y esta agitación que traigo, son fruto de no haber previsto, los baches, los semáforos en rojo y el tráfico. Y ahora, que había conseguido entenderlo, que llegué a puerto, el barco ya ha zarpado. Y ya no vuelve, llegarán otros donde vivir experiencias nuevas, diferentes, enriquecedoras … pero… hay daño, desilusión, frustración e impotencia. Ya no… esperaba una respuesta, una reacción, una señal, como cuando echas la pastilla efervescente en el agua. Algo, aunque fuera momentáneamente y después perdiera fuerza. Eso me hubiera dado motivos, ilusión y un para qué,… pero no hubo nada, solo silencio y ahogo.

Sí, si lo sé, la teoría la domino.  No debemos hacernos expectativas. Cada cual es dueño de sus actos y las expectativas nos llevan a la frustración.

Yo aún no había hecho ninguna pregunta, ningún reencuadre, nada, sólo escuchaba atentamente, intentando entender.

Mientras, Julieta continuaba con su monólogo. Pero sabes qué, asumiré mis actos, y haré un triunfo de esta situación. No quiero valorar otras opciones en estos momentos. Quizás no era esta la historia con la que soñaba de pequeña cuando me imaginaba de mayor, pero quizás es mi aprendizaje, y me quedo con aquello que me dijiste un día. Estamos viviendo las circunstancias necesarias para crecer. Y ninguna circunstancia es mala o buena, son aprendizajes y depende de nosotros cómo los vivamos, y si los transformamos realmente en aprendizajes o nos convertimos en víctimas.

Además, pienso que, si soy capaz de resolver este laberinto del que ahora mismo me siento incapaz de salir, llegará otra oportunidad en la vida, más pronto que tarde, que dé sentido a este momento de oscuridad.

Pero, ¿Dónde has llegado tarde?, fue la pregunta que no salió de mi boca esta tarde.

Hoy Julieta no hablaba conmigo, hablaba con ella, ¿Quién soy yo para interrumpirla?

“No vamos a buscar a alguien que no desee ser hallado” es la frase a la que llevo dándole vueltas toda la noche. Quizás Julieta buscaba a alguien que no deseaba ser encontrado… o quizás, realmente llegó demasiado tarde, envuelta ya en la nebulosa de la rutina y el desencanto, y lo único que podía hacer era colocarse una prótesis en el corazón y esperar que su cuerpo no la rechazara como un agente extraño.

Julieta encuentra una puerta y la traspasa

Hoy Julieta llegó, con expresión de triunfo en su cara y le pregunté ¿qué ronda tu cabeza que te tiene tan contenta?

Anoche me sentí angustiada, me respondió. Algo presionaba mi pecho y no me dejaba descansar. Me acordé de uno de tus consejos, cogí papel y lápiz y me puse a escribir. No tenía ni idea de lo que iba a escribir, pero empezaron a llegar a mi mente fragmentos de canciones que empezaron a dar forma a una historia. Cuando terminé, y la releí me quedé tranquila, me acosté y descansé.

Te he traído el escrito porque me siento orgullosa de haber podido sacar de mi pecho esa presión y haberla transformado en palabras liberadoras.

Me entregó una hoja de papel llena de tachones, con tanta ternura y cuidado que pareciera un documento antiguo de extremado valor. Así lo recibí yo y comencé a leer.

CUANDO NOS VOLVAMOS A ENCONTRAR.

Sólo quiero  volver a encontrarte y preguntarte ¿dónde has estado todo este tiempo? Yo estuve ocupada, aunque no sé muy bien en qué.

Habrá una nueva vida que aprender, cuando nos volvamos a encontrar. Ya habremos superado el calor y el ímpetu del fuego de ayer, pero quedará la calidez de las brasas que calientan hasta perecer. Volveré a ser un poco tuya y sentiremos esa energía que nos une desde antes de llegar.

Porque en la noche nos buscamos y no nos vemos, y, sin embargo, como tú no hay quien me comprenda. Tú que me arropabas todas las noches para que no sintiera frío y me cantabas una canción al oído.

Cuando amanezca, encontremos la fuerza para decirle al mundo que estamos aquí, y besarte, si es que puedo, y seguir este viaje, pero juntos.

Yo no tengo miedo, tengo un plan secreto que dudo que no nos salga, porque sigo teniendo tu mirada, porque me sigues haciendo falta, tú y tus caricias y besos cuando me despierto.

Ahora, vivido lo vivido, ya no es necesario aparentar, es momento de vivir, sin trampa ni cartón. Ya todo está dicho, ya todo está hecho y es hora de  comenzar a vivir, a vivir con mayúsculas, superadas las pruebas que nos planteó la vida. Vendrán otras aventuras, pero estaremos preparados.

Porque en esta vida, nada es un error, ni una casualidad. Esto lo hicimos entre los dos y está evolucionando, encontrándonos en el momento adecuado para dar el siguiente paso. Para todo lo demás, sólo se me ocurren excusas que ni yo misma comprendo.

Pero, me callo porque es más fácil engañarse, me callo porque le ha ganado la razón al corazón. Y guardo una vela encendida, en secreto, por si acaso un golpe de suerte quisiera que nos volviésemos a cruzar.

Un día de estos, volveremos a encontrarnos, y sigo esperando que vengas con mil canciones para mí. Ya no quiero que pase la vida esperando volverte a sentir  junto a mí y escuchar de nuevo la alegría salir de tu boca, canturreando por cualquier rincón de la casa.

Antes de que me quede sin corazón, voy a contarte lo que me pasa. Necesito recuperar los besos que nos faltan, uno a uno. No quiero darlo todo por perdido, aún no llegó la sangre al río y si no te vas, continúa habiendo un sitio para ti en mi corazón. No demos todo por perdido, mientras quede un latido en un beso que nos salve, como antes.

Aún sigo viendo esa luz en ti, pero ¿qué paso? ¿Dónde se ocultó? Nosotros que en lugar de vivir la vida hicimos una coreografía para bailarla. Nosotros que éramos los que  seremos mañana, que irradiábamos una luz que deslumbraba a todos los que admiraban esa casi mágica unión. Que desafiamos las leyes y al sistema y salimos airosos. Nosotros que hicimos un trato, que nos hicimos indivisibles, que juntos reímos y sufrimos, al final empezamos a acostumbrarnos.

Y sé que soplas fuerte para que yo pueda volar, pero yo, mientras, fabrico cometas para volar sin soltarme. Escapé contigo una vez y quiero volver a hacerlo, pero esta vez llévame muy lejos.

No me gusta sentirme ausente cuando tú vives a mi lado. Ni vivir así, como si no doliera, ahogándonos en palabras mudas. Porque dijimos para siempre, y siempre es mucho tiempo, pero hasta el final será suficiente.

Ya sé que tengo mis maneras de hacer, pero quiero hacer mi vida contigo y darte  la mejor parte de mí. Que nos quitemos la venda ya, y si abrimos los ojos, será porque queramos vernos.

Hay historias de amor que nunca terminan, corazones llenos de agujeros y nosotros coincidimos en esta vida para llegar al final. Y, aunque hay veces que voy sintiéndome sola, porque conozco mi sonrisa casi definitiva, ¡qué bonito es saber que siempre estás ahí, querer y poder confiar!

Hay una cosa que no te he dicho aún, y es que mis problemas ¿sabes?, se llaman tú, por eso me ves hacerme un poco la dura. Pero tú respetas todo lo que estoy viviendo, tan sólo para que yo crea que es cierto y eres la calma en cualquier guerra, aunque sabes que, de nuevo, te puede tocar perder.

Yo buscaba un guerrero valiente que sostuviera mis miedos, pero debía tener el corazón asegurado a todo riesgo, y tú diste dos pasos al frente. Y ahora, dime si me equivoco, o estoy en lo cierto esta vez.

Se empieza de nuevo después de tocar fondo, esperando que mañana podamos continuar escribiendo esta historia. Después de todo, llegará un buen día en el que volveremos a soñar.

Para vivir y renacer hay que inventarlo todo, y para ello ambos debemos creerlo. ¿Lo crees?

Julieta había encontrado una puerta en su corazon y la había traspasado, ¿esta carta fue entregada a alguien? Le pregunté. Aún no, me da miedo que llegue tarde.

No quiso continuar hablando de este tema y pasó a relatarme su último sueño.

Victoria Eugenia García Martínez

Psicóloga y Coach

JULIETA VINO A VERME

Llegó a la consulta puntual, como todas las semanas. Siempre, antes de saludarle miraba sus ojos y la expresión de su cara y así sabía en qué momento se encontraba. Tenía momentos de ira, en los que se sentía poderosa, pero era una falsa fortaleza la que sentía, ya que se enraizaba en sentimientos de oposición, resentimiento o victimismo. Otros días, observaba una profunda tristeza en sus ojos, fruto de sueños no cumplidos, frustraciones, sentimientos de estar prisionera, de falta de libertad. Había días, en los que la bondad resaltaba en su cara como una chispa de luz resplandeciente y sentía que estaba cumpliendo con su misión en este mundo. Y, otros días, en los que su cara representaba, fielmente, la ilusión inocente de una niña que acaba de recibir un regalo esperado, y en estos días se sentía poderosa, capaz de enfrentarse a cualquier contrariedad, con recursos y feliz.

Pero, aquel día, no conseguí dilucidar qué ocurría en su interior. Su expresión era ambigua, venía pensativa y con ganas de reflexionar, así que me limité a decirle, buenas tardes, Julieta, ¿cómo te ha ido la semana?

Durante la sesión me comentó:

“Paseando ayer, vi algunos reencuentros entre personas que habían estado distanciadas debido a esta pandemia y me surgió un sentimiento de paz, que después se convirtió en preocupación y, por último, en tristeza. Esa transformación duró sólo unos segundos y el sentimiento que quedó durante el resto del día, fue una abrumadora tristeza. Pensé, y me pregunté ¿a quién saludaría yo así, a quién tengo ganas de ver?

¿Es malo no extrañar a nadie? me preguntó directamente. ¿Es triste no tener nostalgia por relacionarse con otras personas? ¿Soy emocionalmente superior por no necesitar de los demás para vivir o tengo un problema o dificultad a nivel emocional?

Pude observar sentimientos de culpa en ella, a la vez que preocupación por su probable rareza.

“Soy madre y esposa, y tengo cerca tanto a mis hijos como a mi marido, pero incluso ellos y su compañía, a veces me asfixian. Este tiempo de confinamiento, ha puesto más en evidencia una necesidad de libertad que me surge del interior y que me lleva a desear tener alas y volar. Sin embargo, cuando mi barco va a zarpar siento cómo el ancla me frena, bruscamente, y vuelvo a tierra firme”.

¿Qué hay de tus amigos, compañeros de trabajo, el resto de tu familia? Le pregunté.  “Se que están bien y eso es suficiente para mí, no tengo necesidad de hablarles o verlos, cuando lo hago es más bien pura rutina y cumplimiento del deber”. Y en esas palabras había tristeza, pero también cierto orgullo o prepotencia.

Siguió en esta línea, explicándome su deseo de llevar una vida invisible, donde nadie dependiera de ella, ni ella misma. Me contó cómo sus sueños de la infancia le asaltaban algunos días, para recordarle que seguían en la lista de cosas por hacer.  Me habló de la misión encomendada por sus ancestros, un matriarcado muy potente que tiraba de su alma, no sabía muy bien en qué dirección, pero con mucha fuerza, de historias sin resolver, de apariencias que unos días eran más reales y otros días le pesaban en su espalda.

Se sentía diferente, rara, cada vez que escuchaba a unos amigos reencontrándose o diciéndose las ganas que tenían de verse. Cuando sus familiares preparaban con ilusión el reencuentro, a veces, pensaba que fingían, que no tenían vida interior, y que por eso se mostraban superficiales. Y, a veces, se sentía superior y le gustaba esa sensación de no depender emocionalmente de ninguna otra persona. Pero… ¿era eso real?, no siempre era así. Sin embargo, aquel día era esa su realidad y se sentía fuera de la normalidad. Aunque no me quedaba claro si esto era para ella un problema o un orgullo.

En situaciones como las actuales, se presupone una forma correcta de reaccionar emocionalmente, pero las personas, a veces, no somos tan previsibles y surgen emociones diferentes en situaciones comunes. “Pero si te sales de la norma, no es bueno decirlo, no todo el mundo te entiende”, me dijo.  Y volví a ver en su expresión un cierto aire de superioridad, porque, a veces, nos gusta ser diferentes, y siendo diferentes nos sentimos superiores, quizás es por miedo a expresar emociones, por miedo al rechazo, a no sentirnos importantes para los demás… o porque la vida nos pesa.

Hay personas con una alta sensibilidad, y no todo el mundo lo entiende, desde niños hay conductas que pueden parecer exageradas pero lo exagerado es su forma de sentir. Esas personas no se sienten comprendidas, ni siquiera por las personas más cercanas. Por lo tanto, generan una conducta más o menos adaptada y consiguen que sus allegados, aun no entendiéndole, le acepten y le quieran. Pero puede aparecer en ellas, cierto sentimiento de culpa por no cumplir las expectativas, por no reaccionar como los demás, que termina mermando su interior y cada vez se vuelven más hacia dentro.

En su caso, Julieta, que pudiera estar desarrollando algún tipo de patología si la comparábamos con la media, cada vez estaba más girada hacia su interior y sólo salía con su sonrisa al exterior, en determinadas ocasiones. Paradójicamente, esto era lo que necesitaba según me dijo, al finalizar la sesión. “Volver la mirada a mi interior me devuelve una cierta brisa de libertad y en mi interior siento renacer mis alas, pero invariablemente, mis circunstancias vitales me hacen salir y cumplir un papel”. ¿Era ese su aprendizaje?

Salió de la consulta exhausta tras aquella reflexión, pero nuevamente observé ese aire de superioridad en su mirada y dudé si se sentía víctima o ganadora en este mundo loco que nos ha tocado vivir.

Y se despidió diciendo: “en realidad creo que le doy demasiadas vueltas a estas cosas, seguro que todo es más sencillo.  Nos vemos la próxima semana”. ¿Sería ella mi maestra?

Victoria Eugenia García Martínez

Psicóloga y Coach

La formación del profesorado

Hoy escuchaba a una compañera hablando sobre las dificultades de de los docentes para realizar su trabajo, y resaltaba estas cuatro:

  • Pérdida del estatus profesional
  • Necesidad de hacer frente a diferentes demandas contradictorias en algunos casos de las familias y las instituciones
  • Innovación continua en las aulas
  • Motivar y hacer atractivas las clases para sus alumn@s

Y reflexionando, sobre esto pensaba que parece que tenemos claro que el bienestar emocional es clave para el alumnado, pero…

¿A qué esperamos para ocuparnos del bienestar emocional de los profesionales?

Sucede

Sucede que, a veces, les permitimos a nuestros adolescentes expresar lo que sienten, sucede que, a veces, los escuchamos y sucede que, a veces, nos duele entender de dónde viene su agresividad, su apatía, su desmotivación, su falta de iniciativa. Y nos duele porque nos sentimos cuestionados y tenemos que reconocer que lo hicimos lo mejor que supimos pero nos equivocamos. Y es éste el punto de inflexión, en la medida que seamos capaces de reconocer(nos), de responsabilizarnos y de tomar una actitud proactiva, conseguiremos sanar(nos) y que ellos sanen. Trabajar de manera individual con un adolescente, no soluciona el problema porque el problema no es él. Es necesario trabajar con todos los miembros implicados en la educación afectivo-social de éste. El adolescente necesita a sus referentes para entender(se)  y para sanar(se). Escuchemos lo que tienen que decirnos, filtremos sus modos y actitudes y quedémonos con el mensaje de fondo, ¿qué  nos están pidiendo?  ¿cuál es su necesidad?. La experiencia me dice que la toma de conciencia y un cambio de actitud en las familias, genera el cambio de actitud, en cascada, en sus hijos. Pero nos da miedo perder el poder, la autoridad, el control y nos imponemos a la fuerza, generando así un muro ante nuestros hijos. Tratémoslos como personas, con sus sentimientos, sus principios, sus valores, sus prioridades y negociemos como hacemos con nuestros amigos, en nuestro trabajo, antes de tomar una decisión, sobre todo si esta decisión les compete. Y, por supuesto, dejemos que se equivoquen, que se caigan y que se levanten, que sean autónomos e independientes. Cumplamos nuestro papel de cuidadores hasta que sea necesario, después demos paso atrás y convirtámonos en faro de sus noches oscuras para que nos busquen en la adversidad, acompañemos desde la distancia  y el respeto a su intimidad.

CARIÑO, RESPETO Y UNA CREENCIA

Brujula emocionalCARIÑO, RESPETO Y UNA CREENCIA: LO MEJOR PARA LOS HIJOS ES VIVIR CON SUS DOS PADRES. Obediencia, valores, expectativas.

¿Qué pasa cuando  sientes que se ha terminado pero una fuerza superior a ti ordena que el  show debe continuar?

Piensa, reflexiona, comparte, discute, si es necesario, pero no les transmitas tu frustración. Y cuando tengas la decisión tomada, que sea con todas sus consecuencias.

Muchas veces, por miedo a que dejen de querernos, nos hacemos daño sin entender que las creencias son nuestras, que las expectativas son nuestras, y si en algún momento sentimos que ellos las han verbalizado, no son más que una proyección que hacemos de nuestras propias circunstancias.

Si te quedas, que sea con amor y si te vas, que sea desde el amor. Ellos disfrutan, al igual que tú, viéndote disfrutar, viéndote reír, sintiéndote feliz.

Y da igual si cumpliste o no con el mandato sociocultural, deja que el amor sea tu brújula, confía en ti y en ellos, respétate y respétalos, lo demás irá sucediendo.

No somos dueños de nuestro destino  pero sí de nuestras decisiones, y son éstas las que serán cuestionadas cuando crezcan, serán éstas las que les enseñarán los valores y principios que queremos transmitirles.

La resiliencia en los niños es impresionante y ellos mismos te enseñarán el camino con su capacidad de adaptación.

Huye de los estereotipos, de lo que dicta la ley y encuentra la mejor solución para la que siempre será tu familia, tu proyecto en pareja.

Hasta los grandes proyectos empresariales caducan, quiérete y quiérelos. Y aparta esos sentimientos de culpa que intoxican las relaciones. Cuando aparezca la distancia no fuerces. Ellos nos observan, no les enseñes a mentir,
enséñales a querer de verdad y a ser sinceros consigo mismos.

Crear una guerra en la pareja, sólo les traerá sufrimiento a ellos. Escúchalos, entiéndelos, y explícales. Dales tiempo y acepta sus reacciones, forman parte de su manera de expresar, redirígelos y sé luz.

Victoria Eugenia García Martínez

Psicóloga y Coach

Entrevista con David Blanco, podcast “tú eres el gerente de tu vida”

Os dejo una entrevista donde podéis escuchar mi evolución profesional. Gracias

https://www.ivoox.com/27740185

2018-08-22 (2)

Experto en Coaching Personal

Aprovechando las vacaciones, me gustaría contaros que en Septiembre tendrá lugar una nueva edición del Experto en Coaching Personal de 5C Asociados,  dirigido  por Paco Yuste.

Contaros que yo tuve la oportunidad de experimentar dicha formación, disfrutando de su gran equipo de profesionales, capaces de transmitir los conocimientos técnicos desde una perspectiva humanista que favorece el crecimiento personal.

Iniciando con la toma de conciencia, me acompañaron a encontrar mi qué y mi para qué, así como mis recursos disponibles, trazando un plan de acción encaminado a la consecución de mi meta.

Humildad, autoconocimiento y prudente confianza en una misma, principios que adopté para mi profesión y mi vida.

Cuando nos aceptamos, nos respetamos y actuamos desde la humildad y la honestidad, el miedo desaparece.

Esta fue mi experiencia, si quieres tener la tuya decídete y ponte en movimiento.

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METODOLOGÍA COEQUIPO

Buenas tardes a to@s,  ya está aquí lo que a muchos os he anunciado, mi nueva andadura, desde la psicología y con herramientas del coaching, me planteo transmitir en el más amplio sentido de la palabra.  A lo largo de estos últimos años, he dado varios giros a mi vida y actualmente, he encontrado un modo de transmitir que me satisface y me hace sentir bien, y es hacerlo desde mi experiencia, ofreciendo las herramientas que a mí me han servido para avanzar. Me gusta hacerlo así porque no tengo que convencer a nadie  de nada, solo comparto. Hay personas a las que le sirve para avanzar y otras  buscan otro camino, con todas quedo agradecida por permitirme cumplir una misión, devolver al universo lo que el universo me ha dado.

Os dejo el enlace del próximo evento en el que voy a participar por si os apetece compartirlo con personas que estén en búsqueda y en crecimiento. Si necesitáis más información os dejo el enlace de la página: http://www.coequipo.es/curso-sevilla

Muchas gracias.

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APRENDIZAJE EN MOVIMIENTO

Compartiendo formación para profesores comprometidos con su alumnado, con Carmen García Martínez,  Pedagoga y Máster en Atención Temprana y Psicomotricidad.

Del movimiento al aprendizaje, partiendo de la emoción. La emoción es el motor de cualquier aprendizaje, donde el docente, desde su propia emoción contagia a sus alumnos, facilitándole el proceso de aprendizaje.

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El movimiento lleva a la aparición de nuevas conexiones cerebrales que facilitan el aprendizaje.20171102_171058-COLLAGE

Victoria Eugenia García Martínez

Psicóloga y Coach

Sirena varada

En la orilla, escuchando su ir y venir, se armó de coraje y le preguntó, ¿qué te hace tan especial?, ¿porqué la gente se para frente a ti?, ¿es que tienes tú algún tipo de respuesta que todos anhelan?
El mar le preguntó, ¿qué respuesta andas buscando tú?, ¿qué te mantiene varada en esta orilla?. La sirena se deshizo en lágrimas, esta estructura de escamas no me permite moverme en tierra firme, veo a las muchachas caminar con sus esbeltas piernas, es todo tan fácil para ellas, yo me muevo con dificultad.
¿Cuál es tu naturaleza sirena? Le preguntó el mar sin comprender la situación. Soy una sirena como bien dices. ¿Qué sabes hacer?. Recorro mares lejanos, visito islas de difícil acceso, mi canto da paz a los marineros que se sienten acompañados en las largas noches, cuando les muestras tu ímpetu y tu poder. ¿Dónde te sientes cómoda?. En el agua, allí mis habilidades se multiplican, no recuerdo cuando aprendí a nadar y surcar tus olas, a veces me parece que nací con esa habilidad.
¿Cuánto tiempo llevas aquí?,insistió el mar. No recuerdo bien, dijo la sirena. Tengo breves recuerdos de mi infancia, estos me traen imágenes de felicidad, surcando mares, jugando, dejándome llevar por tu furia, y disfrutando de tu calma, en otros momentos. ¿Qué pasó?, preguntó de nuevo el mar, cada vez más emocionado por la historia de la sirena.
¿Qué pasó?, repitió la sirena en voz alta. Mis aletas se oxidaron de no usarlas, mis escamas se endurecieron y paré para descansar. Al ver a las muchachas caminar, saltar, pasear felices, me olvidé de hidratar mis aletas, de acariciar mis escamas y me centré en mi deseo de caminar.
¿Cómo te sientes?. Pequeña, imperfecta, cansada y sola. Veo a la gente acercarse a ti y en sus ojos, al mirarte, puedo sentir satisfacción, tranquilidad, paz,… Pero por más que lo intento, después de muchos años varada en esta orilla no soy capaz de hacer míos esos sentimientos.
El mar con compasión le dijo:
Yo soy el mar, me muestro desnudo a quien se acerca, tengo mi ritmo, voy y vengo por lo que siempre estoy disponible para mi mismo. A veces embravecido, otras veces en calma. Me lo permito, me acepto y respeto estos momentos de expresión de sentimientos, porque son mis sentimientos y todos tienen su para qué. Es esta transparencia, esta naturalidad la que genera ese clima que facilita, a quien a mi se acerca, la tarea de encontrarse consigo mismo en calma, en paz.
No entiendo lo que me dices, interrumpió la sirena.
Yo no doy nada, yo me doy siendo. Descubrí mi naturaleza y la acepté como parte de mi, intentando desarrollarla en toda su majestuosidad, no pretendo ser arena, soy mar, soy el MAR.
La sirena quedó pensativa y continuó lamentándose por no tener piernas. Seguía en la orilla mirando al mar, escuchando su ir y venir,observando su calma y su ímpetu, siendo. Se repetía una y otra vez las preguntas del mar, ¿cuál es tu naturaleza?, ¿dónde te sientes cómoda?, ¿qué sabes hacer?,…, y otras tantas que iban surgiendo. Estas reflexiones la mantenían alejada de la imagen de las muchachas saltando y bailando.
Tras varios años , un día, la sirena entendió, descubrió su esencia, lubricó sus escamas, ejercitó sus aletas y salió a nadar, gritando. !Soy la SIRENA!.

 

Victoria Eugenia García Martínez

Psicóloga y Coach

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